sábado, 7 de agosto de 2010

LOCALIZACIÓN DEL DOLOR

La mayoría de los dolores simples del abdomen están localizados en la parte central, alrededor del ombligo, y suelen estar relacionados con espasmos intestinales localizados, sin que afecten a órganos importantes. Los dolores situados fuera de esa zona pueden deberse a la afección de alguno de los órganos más importantes que ocupan el abdomen.

En la parte superior derecha tenemos el hígado y la vesícula; en la parte superior, por debajo de la espada del esternón, se localiza el estómago, punto donde suele doler la gastritis. En la superior izquierda está el bazo, que generalmente no se palpa ni molesta; mientras que en la parte baja, en las fosas iliacas, tenemos, a ambos lados, los ovarios, y en la parte central, la vejiga urinaria.

La característica del dolor es otro factor a tener en cuenta, pues un dolor abdominal provocado por una inflamación interna –apendicitis, diverticulitis, colecistitis, pancreatitis, etc.–, suele irse agravando conforme pasan los días. Además, empeora si aumentamos la presión intestinal, como sucede al sonarnos la nariz, al toser o con el hipo.

- La apendicitis provoca dolor en la parte baja del abdomen derecho, produciendo una diferencia de temperatura entre la axila y el recto de más de un grado, y con el signo de Blumberg positivo. Éste consiste en presionar el abdomen profundamente en la parte contraria y soltar de forma brusca la presión, estableciendo como una onda que circula por el abdomen. En la apendicitis, este signo es bastante doloroso.

- El dolor cólico nervioso es muy frecuente, especialmente en niños, adolescentes y en personas con ansiedad. En los niños puede ser debido a varias causas, entre las que citaremos:

- Alergia a la leche o intolerancia a la fórmula láctea en bebés.

- Espasmos de color.

- Sistema digestivo o nervioso inmaduros e hiperactivo.

- El estrés que se transmite a través de los miembros de la familia. Este tipo de dolor se calma bastante con manzanilla y anís, pero, sobre todo, con medidas de control de los ruidos.

- Síntomas gripales. Muchas enfermedades causadas por virus pueden afectar al abdomen y provocar dolor. Aunque la mayoría de veces relacionamos gripe con síntomas respiratorios –por afección de la mucosa respiratoria–, en muchos casos el problema se localiza en la mucosa digestiva. Suelen ser dolores de barriga acompañados de náusea que se alivian en pocas horas o días y que coincide con el transcurso de una época de prevalencia de gripe.

- Indigestión. A menudo, el dolor de barriga está relacionado con lo que hemos comido: café, chocolate, colas… Contienen cafeína y pueden provocar dolor de barriga en personas sensibles. Los alimentos flatulentos cursarán, además, con presencia de gases, o sea, con abundante ruido intestinal.

- Síntomas urinarios. El dolor abdominal acompañado de problemas urinarios, como urgencia excesiva en la micción o sensación de no haber vaciado la vejiga, o presencia de sangre en la orina, pueden relacionarse con una infección o un cólico renal, que deberían ser evaluados por un médico.

- Dolor ginecológico. Los dolores de la menstruación son muy habituales en muchas niñas y mujeres y, generalmente, son de tipo espástico, por contracturas internas. Antes de que venga la primera regla, es frecuente sufrir estos dolores, que no se identifican como tales al producirse antes de la menarquia.

- Un dolor muy intenso y repentino nos lleva a pensar en un espasmo o en un problema más grave, como un cólico, provocado por obstrucción del conducto biliar o renal, aunque también podría tratarse de una trombosis.

- En la gastritis, el dolor es epigástrico; o sea, está situado a las 12 horas en el reloj del abdomen, y suele ceder con el consumo de alimentos suaves, mientras que empeora con el alcohol, el café, las grasas y, especialmente, con el estrés. La evolución de la gastritis es hacia la úlcera gástrica o duodenal, un problema de mayor entidad que comporta hemorragia digestiva, la cual se manifiesta frecuentemente en forma de heces oscuras, con sangre digerida, que le dan un color de morcilla negra.

La gastritis y la úlcera duodenal son problemas muy relacionados, no sólo con la alimentación moderna, sino con la forma de vida. El estrés provoca aumento de secreción de ácidos gástricos y reducción de los factores de protección de la mucosa y, generalmente, es un problema repetitivo e insidioso que persiste al cabo de los años.

- En el cólico biliar el dolor se inicia en el cuadrante superior derecho y alterna momentos de dolor de gran intensidad con otros en que parece calmarse notablemente. Un cólico biliar nos indica que hay piedras en la vesícula, o bien puede tratarse de barro o arenilla. Se han relacionado los cólicos biliares con la obesidad y con el consumo de una dieta pobre en fibra, por lo que si queremos reducirlos, deberíamos cambiar nuestra alimentación y perder peso.

- El cólico renal o piedras en el riñón, es más difícil de confundir con un dolor abdominal típico, dado que se localiza, sobre todo, en la parte baja de la espalda, y la percusión en ese punto es bastante dolorosa. En estos casos, además de los calmantes, cabe esperar que los dolores se repitan en un plazo de 10 o 15 días, mientras la piedra viaja desde el riñón hasta la salida urinaria. El calor local suele aliviar algo el cólico, como los baños de asiento con agua caliente; sin embargo, a menudo el dolor es tan intenso que resulta bastante difícil pasarlo sin una buena dosis de analgésicos. Un gran número de personas que padecen cólicos renales no tienen la costumbre de beber mucha agua. Hay que recordar que éste es un factor primordial, no tanto para que se disuelvan las piedras como para que no se formen con tanta facilidad.

- La diverticulitis o presencia de divertículos intestinales suele dar molestias mucho más crónicas, que se sitúan, sobre todo, de ombligo para bajo, y más en la izquierda que en la derecha, ya que en esa zona hay más divertículos del colon. Cuando un divertículo se inflama, produce un dolor sordo e intenso que no suele calmarse con las medidas habituales. En general, se localiza más en la parte baja del abdomen, donde suelen encontrarse los divertículos. La presencia de éstos se asocia con el estreñimiento y con una dieta pobre en fibra. Es posible que dentro de los divertículos se acantone una cierta cantidad de heces duras, que difícilmente pueden salir. Al permanecer allí durante largo tiempo, producen el proceso inflamatorio que caracteriza esta patología.


GASES


Especialmente en la primera infancia y en personas nerviosas, los gases pueden tener un paso doloroso a través de un intestino algo contracturado. Es una de las causas más frecuentes del dolor o cólico del bebé, y no sólo se refiere a gases que no salieron por abajo, sino a los que se deberían haber expulsado con un eructo.

La disociación buco-rectal es una de las características de las enfermedades inflamatorias del abdomen y consiste en que la temperatura de la mucosa bucal o rectal habría de ser la misma, o casi. En las afecciones importantes del bajo abdomen, la temperatura rectal es más elevada –de 1 a 1,5 grados– que bucal. Poner el termómetro en la boca y, luego, dentro del ano, nos ayudará a evaluar mejor un dolor de barriga.








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PROBLEMAS DIGESTIVOS



Para saber si estamos ante un problema de estómago leve o grave y actuar en consecuencia, es muy importante localizar el punto exacto del dolor. Texto: Josep Lluís Berdonces

Hay pocos síntomas tan comunes como el dolor de barriga. Todos lo hemos padecido numerosas veces en la vida y, aunque en muchas ocasiones responde a causas pasajeras, frecuentemente alimentarias, no por ello dejamos de hacernos las preguntas: ¿será apendicitis?, ¿tendré un tumor? o ¿es sólo un empacho? En este artículo pretendemos proporcionar las claves para distinguir y tratar un dolor de barriga y, sobre todo, para saber cuándo deberíamos acudir al médico.

El sistema digestivo es el que ocupa la mayor parte del abdomen y, aunque a veces no sea la causa del dolor, la digestión suele verse afectada cuando padecemos dolor abdominal. Por eso es tan importante valorar los síntomas que afectan a la esfera digestiva.

Hemos de tener en cuenta que el sistema digestivo empieza en la boca y acaba en aquel orificio donde la espalda pierde su buen nombre. Por ello la calidad y frecuencia de la defecación es un elemento imprescindible para valorar correctamente un problema del aparato digestivo. Así pues, lo primero que se valorará en un dolor de barriga es el correcto funcionamiento del sistema digestivo –apetito, calidad de la digestión, hábitos de ir al lavabo…–, ya que cualquier problema que altere su función normal es, en principio, más preocupante que cuando ésta no se encuentra afectada.

Dice una máxima médica de la antigüedad que mientras en el cerebro ha de haber fresco, en la barriga tiene que haber calor; de ahí que tan sólo poner las manos suavemente encima de la barriga ya calme tantos dolores. Y mientras que en el cerebro ha de haber quietud, en la barriga debe haber movimiento (base del tránsito intestinal). Estas dos bases, calor intestinal y movimiento continuo, son necesarias para el buen funcionamiento del sistema digestivo.


VOMITOS, DIARREA Y ESTREÑIMIENTO

Podemos dividir el abdomen en tres partes: la superior, que corresponde al estómago e hígado; la zona alrededor del ombligo, donde tenemos básicamente intestinos, y la parte de las ingles, cuyo dolor se puede relacionar con los órganos más bajos, como ovarios, riñones, vejiga o apéndice. También podemos dividirlo en cuatro partes, trazando una línea horizontal y otra vertical partiendo del ombligo como centro.

La duración del dolor es importante, puesto que la mayoría de los dolores banales tienen una duración limitada, ocasionalmente no más allá de 24 horas. Por lo tanto, todo dolor digestivo que dure dos días o más tiempo debería ser evaluado por el médico.

Los vómitos no son síntoma de especial gravedad, sobre todo en los niños, y muchas veces se suelen presentar al principio de los problemas digestivos. Eso sí, un episodio de vómitos que dure más de 24 horas deberá ser mejor evaluado. Y lo mismo podemos decir del contenido de los vómitos: si se trata de alimentos, no pasa nada, pero si son amarillos, verdosos, negruzcos o con sangre, se deberá avisar al médico.

La presencia de diarrea puede ser en sí la causa única de dolor abdominal, por lo que, en este caso, la prudencia de esperar un poco también se impondrá. Una diarrea de más de tres días, por ejemplo, es preocupante y cualquier resto de sangre en las heces es argumento suficiente para ir al médico.

El estreñimiento también puede ser causa en sí de dolor abdominal y, muchas veces, responde a un tratamiento dietético adecuado. Un estreñimiento muy importante nos puede hacer sospechar de una obstrucción intestinal, y si un individuo no está habitualmente estreñido y le duele mucho el abdomen, nos hará sospechar de que se trata de un problema de mayor gravedad.

Al igual que el estreñimiento, la diarrea también es capaz de producir dolor de barriga. Muchas veces este dolor viene incluso antes de que aparezca el proceso diarreico, que puede empezar con náuseas y malestar digestivo inespecífico. La diarrea es un síntoma en general benigno del sistema digestivo, destinado esencialmente a limpiar la casa por dentro. El tratamiento de una diarrea será casi siempre de tipo dietético, y excepto en contadas diarreas infecciosas, parasitarias o de tipo sistémico –como en el caso del colon irritable–, no necesita el uso de ningún otro medicamento aparte de la dieta astringente.










lunes, 5 de julio de 2010

Soberanía Transgénica: ¿Un Riesgo Planetario?.


La historia de la genética se inaugura en el siglo XIX, con la formulación de las Leyes de Mendel. Científicos posteriores se aventuran en la búsqueda de los patrones básicos de la herencia genética, hasta que en 1953, el hallazgo de la estructura del ADN, por Watson y Crick, marca la transición a la era de la genética molecular… La revelación del código genético y la primera secuenciación del genoma humano, abonan un terreno, tan inexplorado como comprometido: el de la ingeniería genética...

El genoma humano completo es una estructura extraordinariamente compleja, en que cada gen, no se relaciona con el resto de genes, ni con otros organismos, en términos simples de causa-efecto, sino en base a sinergias, retroalimentaciones e interacciones tales que pueden hacer imprevisible e incontrolable, el funcionamiento de una cadena genéticamente modificada. En este sentido, el respeto al Principio de Precaución, debería ser una premisa incuestionable, para las empresas y los gobiernos que avalan y defienden, la liberación al medio ambiente de los productos transgénicos.
















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domingo, 25 de abril de 2010

CLAVES DE ADELGAZAMIENTO


Entrevista a la Dra. Josefina Vicario, endocrina de la Clínica Vicario.

Los españoles vivimos más años y mejor. De hecho, se espera que cuando las mujeres tengan una esperanza de vida de 87 años, los hombres la tengan de 80.

Sin embargo, ¿realmente estamos preparados para afrontar esa longevidad con calidad? Es decir, ¿envejecemos bien? ¿O verdaderamente castigamos demasiado a nuestro cuerpo y nuestra salud con el ritmo frenético del día a día?

Éstas y otras preguntas, las resolveremos esta noche gracias a la doctora Josefina Vicario, endocrina de la Clínica Vicario y experta en medicina antienvejecimiento, que esta noche nos dará algunas claves para que el paso de los años, nos siente bien no sólo físicamente sino también emocionalmente.




CLINICAS VICARIO

http://www.vicario.net/







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martes, 13 de abril de 2010

Fitoterapia para Controlar el Peso





Las plantas medicinales constituyen un buen complemento en cualquier programa de control de pérdida de peso. Las plantas ayudan, aunque la base para lograr el objetivo marcado debe pasar por un cambio de hábitos, una alimentación variada y baja en calorías, y efectuar ejercicio de forma regular.

La señora Maria José Alonso, farmacéutica comunitaria y experta en plantas medicinales, subraya la importancia de la acción de algunas plantas dentro del proceso

¿Por qué Engordamos?

Hoy en día los índices de obesidad están por encima de los de hace unos años atrás. A ello ha contribuido la vida sedentaria que parece ser la tónica habitual de la sociedad actual. Lo que ocurre es que tomamos más calorías de las que gastamos y por eso acumulamos grasa en nuestro cuerpo, lo que se traduce en un aumento de peso.

Cambio de Hábitos Alimenticios

La señora Alonso incide en la importancia de no dejarnos engañar por las monodietas, muy de moda a la hora de perder peso para nada recomendables desde el punto de vista médico. Estas dietas son muy desequilibradas y dejan al cuerpo carente de muchos de los nutrientes necesarios en su día a día. Lo que hay que hacer es comer cinco veces al día y no saltarnos ninguno de estos ágapes. Las comidas deben fraccionarse en tres principales y dos tentenpiés, siempre ingiriendo las cantidades de alimento necesarias. Además, los carbohidratos y calorías deberán concentrarse en la primera parte del día, y dejar que la cena sea ligera.

Reductores de Absorción

Los reductores de absorción son uno de los pilares que hay que tener en cuenta a la hora de perder peso y de cuidar la línea. Son plantas que aportan fibras que, cuando se toman con agua, son capaces de absorberla y formar una especie de gel que ayuda a reducir las cantidad de azúcares y grasas que los alimentos incorporan. También tienen una función saciante porque ese gel llena el estómago y hace que nos sintamos satisfechos antes de lo habitual. Por otra parte, los reductores de absorción, al retardar la absorción de los azúcares que ingerimos, consiguen que tardemos más rato en volver a tener hambre. La sensación de hambre se produce cuando nuestro organismo detecta falta de glucosa,por tanto, si retrasamos la absorción de los azúcares, el hambre tardará más en aparecer. Algunas de las plantas que presentan esta acción son el nopal y el glucomanano.

Activadores del Metabolismo

Los activadores del metabolismo estimulan el organismo de forma que lo engañan para que use las reservas de grasa para producir energía. Todas las funciones de nuestro cuerpo, respirar, la metabolización de los alimentos, el ejercicio físico, etc. nos hacen perder calorías. Cuando esto no es suficiente para perder peso debemos entender que no gastamos la suficiente energía que adquirimos. Plantas como el citrus o el té verde engañan al organismo y le dicen que necesitamos consumir más grasa, de manera que el cuerpo comienza a producir energía y destruye parte de la grasa que tenemos de reserva.








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lunes, 5 de abril de 2010

Paracelso

Paracelso


La salud -decía Paracelso- se funda sobre la Naturaleza, que es la medicina, y solamente en aquella deben buscarla los hombres. La Naturaleza es el maestro del médico, ya que ella es más antigua que él, y ella existe dentro y fuera del hombre. Bendito pues, aquel que lea los libros del Señor y camina por la senda que ÉL le ha trazado. Esos son los hombres fieles, sinceros, perfectos de su profesión; andan firmes bajo la plena luz del día de la ciencia y no por los abismos oscuros del error... Porque los misterios de Dios son infinitos; Él trabaja donde quiere, como quiere, cuando quiere. Por esto debemos investigar, llamar, interrogar. Y la pregunta nace: ¿Qué clase de hombre debe ser aquel que busca, llama, interroga? ¡Cuán verdadera deberá ser la sinceridad de tal hombre, cuán verdadera su fe, su pureza, su castidad, su misericordia!... Ningún médico puede decir que una enfermedad es incurable. Al decirlo, reniega de Dios, reniega de la Naturaleza, desprecia el gran Arcano de la creación. No existe ninguna enfermedad, por terrible que sea, para la cual no haya previsto Dios la cura correspondiente.

En cuanto al reconocimiento de la autoridad real a la institución médica facultativa expresa enérgicamente:

Aquel que puede curar las enfermedades es médico. Ni los emperadores, ni los papas, ni los colegios, ni las escuelas superiores pueden crear médicos. Pueden conferir privilegios y hacer que una persona que no sea médico aparezca como si lo fuera. Pueden darle permiso para matar, mas no pueden darle el poder de sanar, no pueden hacerle médico verdadero si no ha sido ya ordenado por Dios – y añade -: “El verdadero médico no se jacta de su habilidad, ni alaba sus medicinas, ni procura monopolizar el derecho de explotar al enfermo, pues que la obra ha de alabar al maestro, y no el maestro a la obra”.

Su pensamiento terapéutico estaba concretado en su PARAMIRUM:

Todas las enfermedades desde el origen del mundo proceden unas de otras. Es por esto por lo que parecen siempre extrañas y singulares y porque por su extrañeza y singularidad se han considerado, juzgando con prejuicio, como castigo celeste. Como consecuencia, los enfermos han caído en la superstición y no han querido comprender que toda enfermedad puede y debe ser curada por medios naturales. La fe ha sido mal utilizada. Este mal aspecto de la fe continuó hasta que apareció Esculapio, que ha reconocido el carácter natural y lo demoníaco de nuestros males. Los médicos ignorantes con este axioma ISTE MORBUS EST INCURABILIS. Así manifiestan su estupidez y mala fe, pues que Dios no ha enviado jamás una sola enfermedad de la que no haya creado al mismo tiempo remedio...

También dijo con profunda sagacidad que el médico no debe forzar a la Naturaleza, sino seguirla con todo respeto y cambiar de remedios según las fases de la enfermedad.

Innegablemente, Paracelso reprueba en sus obras las prácticas supersticiosas, en especial el arte de hacer oro y la Astrología. No admite las influencias siderales, rechaza enérgicamente la explicación de los fenómenos naturales por la intervención de fuerzas ocultas y espíritus, lo que no obsta para que siga la llamada doctrina de las signaturas, que establece la influencias de las constelaciones sobre el organismo humano. A pesar de todo, sus coétaneos le declaran partidario de la magia, llegándose a decir de él que la empuñadura de su espada llevaba encerrado un demonio protector suyo.

Sus principales obras han ayudado notablemente al avance de la Medicina por lo que fueron admitidas en muchas academias francesas y alemanas.

Con la metáfora de los “médicos interiores”, Paracelso recurre a la antigua idea de los poderes sanadores intrínsecos de la naturaleza, conectada con VIX MEDICATRIX de Hipócrates. El médico externos debe cuidar este aspecto. En su “LABYRINTHUS MEDICORUM ERRANTIUM” (Laberinto de los médicos errantes) escribió:

“Por ello debéis saber que, ante todo, el médico debe conocer qué camino quiere seguir la naturaleza. Pues ella es el primer médico, y el ser humano el segundo. Allí donde actúa la Naturaleza, el médico debe contribuir a que ella actúe como pretende. La Naturaleza es mejor médico que el hombre... El hombre ha nacido para tropezar. Sin embargo, a la luz de la Naturaleza dispone de dos ayudas para levantarse: el médico “interior” con su medicina interna, que nacen con él y le son dadas... Pero el médico externo sólo empieza a actuar cuando el otro sucumbe agotado, traspasando su oficio a aquél.”

A la virtud curativa de las cosas naturales, Paracelso lo llama también “virtud”, existiendo para cada enfermedad específica, “por voluntad divina” un remedio específico y tantos arcanos como dolencias.

Claro que tampoco estaban exentas de la ingenuidad médica de la época, algunas de las teorías que abrazó. Entre ellas las de la SIGNATURA, que aseguraba que los poderes curativos de las plantas se podían deducir de su aspecto externo. Así, por ejemplo, es posible deducir que las piñas o granadas constituyen un buen remedio contra el dolor de muelas por su gran semejanza con la dentadura. Y en general, la forma de las plantas, de las raíces o de las hojas se corresponde con la de un órgano humano que son capaces de curar. Así, con las nueces, esta Medicina de las similitudes encontró un remedio contra las afecciones de la cabeza. “La cáscara verde de aquellas representa el cuero cabelludo; la otra cáscara dura y leñosa corresponde a los huesos del cráneo; la película amarillenta que recubre la almendra equivale a la meninges; y la propia almendra, a los hemisferios cerebrales. También era de suponer que la orquídea actuara sobre los testículos dada la semejanza con ellos de sus bulbos, o que sanara el pulmón la planta que en las umbrías crecía sobre los robles y otros árboles silvestres, llamada pulmonaria”.

Aunque bien visto Paracelso no andaba tan lejos de la medicina científica actual que, si por un lado desprestigia la tisana inocente de plantas que semejan órganos, (siguiendo el aberrante proceso mental), aconseja que se coma los propios órganos o que se beba los propios jugos de los mismos, en una orgía que nosotros contemplamos con ojos expantados.

La signatura de los tiempos de Paracelso buscaba una planta que se pareciera al Pulmón para curar el pulmón. La medicina del presente no busca parecido entre las plantas. Sencillamante, “se come el pulmón”.

En esta linea, se comenzó por ejemplo a ordenar a los pacientes que acudieran a los mataderos de caballos de París, en búsqueda de sangre aún caliente para tomarla con la esperanza de mejorar la propia en casos de anemia o tuberculosis, por el mismo motivo que hoy en día se come carne en dosis brutales para recubrir de carne los huesos. Ya existían antecedentes muy anteriores en el tiempo:

En la Pharmacopea Matritensis de 1762 se consigna que la tintura de CRANEO HUMANO SUCCIONADA, que se mandaba preparar con cráneo humano no enterrado, se empleaba contra la epilepsia, una dolencia que se consideró “cerebral” desde los tiempos de los griegos. Por idéntica razón y ya en la actualidad la medicina facultada practica la OPOTERAPIA, que es el tratamiento de las enfermedades por administración de jugos o extractos de órganos animales. (Los inconvenientes de las administración de órganos frescos se ha resuelto mediante la administración de órganos desecados o pulverizados que también puede prepararse en soluciones inyectables).

Cierto que se nos dice que la HORMONATERAPIA ha sido sustituido por la opoterapia pero ambas no son más que formas disfrazadas de la signatura en la que creía Paracelso.

Pero lo asombroso de su genio es que si leemos una parte una parte de su obra, creeríamos que estamos siguiendo un texto homeopático de pleno vigor actual.

Así cuando dice:

“Lo que produce ictericia, también cura la ictericia” está sirviendo de precursor a Hahnemann y a la doctrina de la Homeopatía, que tendría que venir casi cuatro siglos más tarde, haciendo hincapié en un principio de semejanza entre sustancias sanadoras y la patología que había que curar. La antelación de Paracelso llegó al extremo de preparar diluciones infinitesimales como siglos más tarde haría Hahnemann.

Conocido es por la historia médica una cantidad infinitesimal de sustancia que recibía de Paracelso el nombre de “karena” y correspondía a la veintricuatroaba parte de una gota.

Quiere decirse que el genial Paracelso fue el fundador de un método terapéutico basado en el principio de similitud, que entra en el complejo campo de la medicina heterodoxa. “La enfermedad está producida por similares, y a través de los símiles que han producido la enfermedad, el paciente pasa del estado de enfermo al de individuo sano. La fiebre cesa por obra de lo que la ha causado, y nace por obra de lo que la hace cesar”.

Cuando un enfermo desahuciado acudía a Paracelso éste le curaba poniendo en práctica esta disciplina. Y, sin embargo, esta es la peor ofensa para los malos médicos que no deseaban la curación de sus pacientes, sino el descrédito de la terapia. Y es así como también este “médico maldito” ha de abandonar Estrasburgo para ir a Basilea.

La teoría de SIMILIA SIMILIBUS CURANTUR continuó en auge en la antigüedad clásica, en el medievo y en el renacimiento, cayendo prácticamente en desuso cuando se pusieron en boga las bases de la medicina y de la farmacología moderna.

Actualmente la disciplina paracelsiana recreada por Samuel Hahnemann vuelve a gozar de gran apreciación, con ella, por extensión de la medicina antroposófica.


PSIQUE Y SOMA (ALMAS Y CUERPOS) pág 92-95 / Autor: CARLOS LESTON